viernes, 17 de enero de 2014

1974 : El último soldado de la Segunda Guerra Mundial en combate, se rinde


Teniente Hiroo Onoda

En Marzo de 1974 se rinde el teniente del ejercito imperial japonés Hiroo Onoda, que permanecía oculto en la isla de Lubang desde el 26 de Diciembre de 1944.Tenia 20 años cuando se alistó y será instruído como oficial de inteligencia. En diciembre de 1944 había sido enviado con órdenes de hacer todo lo posible para evitar que la isla cayese en manos del enemigo, no rendirse o suicidarse para sabotear e infligir todo el daño posible en las infraestructuras enemigas. Junto a tres compañeros, el soldado Yūichi Akatsu, el cabo Shōichia Shimada y el soldado de primera clase Kinshichi Kozuka, Onoda era el único miembro de las fuerzas japonesas que no se había rendido todavía tras la ocupación de la isla por los aliados, el 28 de Febrero de 1945.

En Octubre de 1945 encontraron la primera octavilla en la que se informaba del final de la guerra ( se lanzaban desde el aire miles de estas octavillas, firmadas por el General Tomoyuki Yamashita) Tras inspeccionarlas, el grupo de Onoda decidió que eran falsas. En 1950 Akatsuse se rendía tras separase del grupo 6 meses y la célula extremaba más todavía las precauciones para no ser encontrados.

rendición del teniente Onoda

En 1952 fueron lanzadas nuevas octavillas con cartas firmadas por familiares de los soldados, pero de nuevo estimaban que eran falsas. El 7 de Mayo de 1954 Shimada era abatido por una partida de búsqueda y el 19 de Octubre de 1972 caía Kozuka tras enfrentarse en en tiroteo con las autoridades filipinas mientras incendiaban un granero como parte de las actividades de guerrilla que venían manteniendo.


El 20 de Febrero de 1974 Onoda se entrevistaba con un aventurero japonés, Norio O Suzuki, que andaba tras su pista. A su regreso a Japón con unas fotos, logró convencer al gobierno para que localizasen a los oficiales superiores de Onoda y el 9 de Marzo, uno de ellos, el Mayor Taniguchi volaba a Lubangf donde durante un encuentro con Onoda le informaba del final de la guerra y le ordenaba rendirse.

Onoda cumplía la orden vestido apropiadamente con su uniforme, espada, el rifle Arisaka Tipo C 99 reglamentario en perfectas condiciones, 500 cargadores de munición y varias granadas de mano. A pesar de haber matado a unos 30 lugareños y haberse enfrentado a la policía local en varias ocasiones, fue indultado por el o presidente Ferdinand Marcos al tener en cuenta las circunstancias especiales que rodeaban el caso. Regresó a Japón  aclamado como un héroe y recibió todos los atrasos de su paga.

El 18 de Diciembre de 1974 se localizaba al soldado Teruo Nakamura tras ser avistado por un avión de las fuerzas aéreas indonesias en la isla de Morotai y enviar una partida en su busca a instancias de la embajada japonesa. Nakamura había permanecido oculto desde que las fuerzas aliadas tomaron la isla en Septiembre de 1944.En un primer momento había convivido con otros compañeros pero decidió separarse de ellos en 1956 construyendo una pequeña cabaña vallada. Su caso no levantó el mismo interés que el de Onoda porque Nakamura no era propiamente japonés sino un amis nacido en el Taiwan de pre-guerra, lo cual le convertía técnicamente en apátrida, despertando además los fantasmas del pasado colonial nipón.




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