jueves, 8 de enero de 2015

Jhon Rabe: el Schindler de Nanking



El comerciante alemán John Rabe, miembro del partido nacionalsocialista, es la prueba de que incluso en los extremos hubo quien dio la espalda a la barbarie e impidió la muerte de miles de personas. Como el también nazi Oscar Schindler en Polonia, Rabe salvó en Nanking miles de vidas durante la matanza llevada a cabo 1937 por las tropas japonesas en la entonces capital de China. Y a pesar de esto, es prácticamente desconocido.

Imperio Japones 1870-1942
La guerra Chino-Japonesa, o Segunda Guerra Chino-Japonesa, se había iniciado el 7 de julio de 1937; China era una presa codiciada por el expansionismo militar japonés no sólo por la bastedad de sus recursos naturales, sino también por la enormidad de sus recursos humanos y por tanto, por su potencial económico y humano. Si a esto sumamos su gran atraso, el caos de sus estructuras  de gobierno semifeudales y la guerra civil entre los nacionalistas del Kuomintang de Chiang kai-chek y los comunistas de Mao, resulta que China era la victima perfecta para el poderoso ejercito imperial japones. Curiosamente Japón había iniciado su expansión imperial precisamente con la Primera Guerra Chino Japonesa (1894-1895), por la que incorporará parte de Manchuria y la isla de Formosa.

Chiang kai-chek
En 1931 los japoneses habían ocupado Manchuria prácticamente sin ninguna oposición creando allí el estado títere de Manchukuo,  donde sentaron en el trono al último emperador chino Pu-yi. A Manchuria le seguirá Shaghai en enero de 1932 y las provincias de Jehol, incorporada a Manchukuo, y Hopeh, de donde no tardaron en replegarse. El 21 de mayo de 1933 se firmará una tregua entre ambas naciones: la tregua de Tungku. Durante los años siguientes un frente anti-japonés se fue gestando a lo largo de toda China (alzamiento del XIX ejército en 1933, manifestaciones de estudiantes en Pekín en 1935, etc); el 25 de diciembre de 1935, durante una reunión del Comité Central del PCCh en Wayaopao, Mao Tsé-tung planteó las tesis del frente nacional antijaponés e hizo un llamamiento a la burguesía nacional para que se uniera a la defensa de la patria. Chiang kai-chek terminó cediendo y aprobó la unificación de los ejércitos chinos y la formación del frente nacional antijaponés, aprobando el Comité Central del Kuomintang una resolución por la cual se reconocía que la "reconquista de las provincias perdidas debía ser la primera tarea de China". A mediados de marzo comenzaron las negociaciones entre ambos partidos y en mayo se alcanzó un acuerdo: el territorio en poder de los comunistas se convertiría en región fronteriza especial y el Ejército Rojo pasaría a ser el VIII Ejército chino; además, los presos comunistas serían liberados. Las noticias sobre los acontecimientos de China provocaron la alarma en Tokio. 

En la noche del 7 de julio de 1937 se produjo un tiroteo entre una columna japonesa que buscaba a un desertor y la guarnición china de Wanping, al suroeste de Pekín. Este era el incidente que estaban esperando los japoneses y el ministro de la Guerra Sugiyama ordena el envío de un ejército al norte de Hopeh. A finales de Julio, el general Kawabé disponía ya de 160.000 hombres en la zona y tras un avance fulgurante,  el 13 de diciembre de 1937 las tropas japonesas entraban en Nanking, abandonada por sus defensores.

John Rabe
La invasión japonesa sorprende a Jhon Rabe en Nanking; casi todos los extranjeros, incluida la propia familia de Rabe habían abandonado la ciudad. Había nacido en Hamburgo en 1882 y con 20 años se había establecido en Mozambique, de donde regresó a Alemania enfermo de malaria. Al poco tiempo partió nuevamente, esta vez hacia China. Allí se casó con su novia alemana en 1909 en Shanghai y empezó a trabajar para la multinacional Siemens en 1911, en su filial China: la Siemens China Co. de la que en 1931 ya representante en Nanking. En 1934, un año después de la llegada de Hitler al poder, se afilió al partido nazi, del que llegó a ser líder local.

Una vez en la ciudad, las tropas japonesas del general Iwane Matsui conocido como el "Carnicero de Nanking", se entregaron a un desenfrenado y brutal saqueo en el que aún hoy hay discrepancia en cuanto a las victimas, que van desde los 50.000 a los 300.000 muertos dependiendo de las fuentes. Los japoneses recorrían la ciudad minuciosamente en busca de soldados chinos escondidos, capturando a miles de jovenes que fueron conducidos al río Yangtze y ametrallados. Cientos de prisioneros sirvieron como blancos vivientes en para "los entrenamientos" de las tropas japonesas; esto significaba que los nuevos reclutas con poca experiencia de combate, cargaban contra ellos a bayoneta calada. Los blancos humanos gemían y gritaban a causa del dolor extremo y los aturdidos soldados japoneses reaccionaban entonces acuchillando repetidamente a sus blancos para que dejasen de chillar. La gente era atravesada por bayonetas, decapitada a espada o quemada por las calles. Otros eran enterrados vivos y utilizados como blancos para las bayonetas lanzadas como una jabalina, pisoteados por los caballos, escaldados lanzandoles agua hirviendo o aplastados por las orugas de los tanques. Incluso se llegó a lanzar niños al aire para ensartarlos en las bayonetas. Cualquier mujer, niña, joven o vieja, atractiva o no, era violada sin piedad para luego ser brutalmente golpeadas o acuchilladas hasta la muerte. Grupos de mujeres desnudas, victimas de violaciones en grupo, yacían por las calles. Se estima que entre 20.000 y 80.000 mujeres fueron violadas, llegándose al extremo de obligar a padres a violar a sus hijas. Escenas de un salvajismo gratuito sin igual.

"récord increíble (competencia para matar a 100 personas -Mukai 106-Noda105-
Ambos tenientes van a los extras"
El 13 de diciembre de 1937, el periódico Osaka Mainichi Shimbun y su análogo el Tokyo Nichi Nichi Shimbun publican una noticia: la "competición" entre dos oficiales, los tenientes Toshiaki Mukai  y Tsuyoshi Noda,  ambos de 16ª División, en la que se describe como punjan por conseguir el objetivo de ser "el primero en matar por decapitación a 100 personas con una katana antes de la toma de Nanking". Desde Jurong y Tangshan (dos ciudades en la Provincia de Jiangshu, China) hasta la Montaña Zijin, Tsuyoshi Noda había matado a 105 personas, mientras que Toshiaki Mukai asesinó a 106 personas. Ambos oficiales supuestamente superaron su meta durante el fragor de la batalla, por lo que fue imposible determinar quién había ganado el concurso. Asípues se decidió iniciar otro concurso con el objetivo de llegar a las 150 muertes. Después de la rendición de Japón, Toshiaki Mukai y Tsuyoshi Noda, fueron detenidos y fusilados en Nanking.


El 22 de noviembre de 1937, alarmado ante el avance japones, Rabe junto con otros ciudadanos extranjeros había organizado el Comité Internacional de la Zona de Seguridad de Nanking que había establecido una "zona internacional de seguridad de Nanking" en el barrio occidental de la capital, utilizando para ello los edificios de las embajadas, la universidad de Nanking y otros terrenos; todos ellos bajo la protección de la bandera de la esvástica que indicaba sus límites. La zona internacional de seguridad era un espacio en el que se proveía de refugio y alimento a los refugiados chinos ante la inminente ocupación de la ciudad. Rabe fue elegido como líder de este comité por su condición de miembro del partido nazi, dadas las buenas relaciones existentes entre el Imperio japones y Alemania, ambos firmantes del pacto anti-Komintern. Registra en su diario lo ocurrido aquellos días: "No queda ningún funcionario administrativo aquí. Nadie se sacrifica por el bienestar de cientos de miles de habitantes. Hermosa perspectiva, Dios mío, si Hitler quisiese ayudar". En otros pasajes de su diario puede leerse: "No sabemos cómo podríamos ayudar a la gente. Los soldados japoneses están fuera de control". "Por doquiera que se mire no hay más que brutalidad y la bestialidad de los soldados japoneses".

Otro texto registra: "A uno se le quita el aliento al ver a mujeres con cañas de bambú introducidas en la vagina. Incluso a viejas de más de 70 años las violan sin parar. He visto con mis propios ojos a las víctimas y hablé con ellas poco antes de su muerte". En la Navidad de 1937 visita a las víctimas en un hospital: "Encuentro a un civil con los ojos y la cabeza quemados por completo. Los japoneses los rociaron con gasolina. Está el cadáver de un niño de unos siete años con el vientre atravesado por las bayonetas. Lo internaron en el hospital y murió después de dos días sin lanzar un grito. He visto tantas víctimas que tengo que mantener mis nervios bajo control". 


El mismo Rabe, ataviado con un brazalete del partido nazi plantó cara en varias ocasiones a las tropas japonesas que rebasaban el perímetro de la zona de seguridad, imponiendo su autoridad a los soldados japoneses impresionados por la simbología nacionalsocialista; armado únicamente con la protección de su brazalete, podía moverse por la ciudad sin ser molestado. Gracias a sus esfuerzos consiguieron salvarse unas 200.000 personas. 

El general japonés Iwane Matsui entra en Nanking


En febrero de 1938 Rabe regresa a Alemania e intenta conseguir una audiencia con Hitler para informarle de lo ocurrido. No lo consigue por lo que en junio de 1938 le envía una carta: "¡Mi Führer! La mayoría de mis amigos en China opinan que no se le hizo a usted un informe sobre la verdadera situación. Le envío el texto de una conferencia preparada por mí que no está destinada para su publicación". Una vez en Alemania se dedicó a dar conferencias para denunciar lo ocurrido por lo que la Gestapo le detiene para interrogarlo durante tres días e incautarse del material filmado sobre la matanza. La intervención de Siemens consiguió que le pusieran en libertad con el compromiso de abstenerse de hablar en público. Siemens le da un empleo en Alemania pero después de la guerra es detenido por los rusos y después por los ingleses, acusado de haber sido "el líder nazi en Nanking". Se mantiene a duras penas en casa de su hija, en Berlín, gracias al trueque con piezas de arte chino. Al conocer su situación, los supervivientes chinos le enviaron periódicamente paquetes de comida pero estos envíos concluyeron cuando en 1949 se impuso el régimen comunista de Mao. El 5 de enero de 1950, Rabe fallecía en Berlín de un ataque cerebral.

Aunque el general Iwane Matsui no estuvo presente en Nanking durante las matanzas al encontrarse enfermo, era plenamente consciente de lo que estaba sucediendo allí. Tras la guerra culpó al Príncipe Yasuhiko Asaka y al Teniente General Heisuke Yanagawa, comandante del 10º Ejército, de la matanza  ya que "al encontrarse enfermo, él no había podido intervenir". En 1948, el Tribunal Penal Militar Internacional para el Lejano Oriente declaró que Matsui no estaba lo suficientemente enfermo para no haber podido intentar detener la matanza, y que era consciente de lo que ocurría en Nankín. El Tribunal lo encontró culpable de crímenes de guerra y fue ahorcado en diciembre de 1948, en la Prisión Sugamo




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